Cuando llamas a pedir árido, la conversación se atasca siempre en lo mismo: «¿pero qué necesitas, grava o gravilla? ¿de qué calibre?». La diferencia es más simple de lo que parece: es cuestión de tamaño — y cada tamaño tiene su trabajo.
Arena (0–4 mm)
El árido más fino. Se usa para morteros, rejuntados, camas de tubería y nivelación bajo adoquín o piscinas desmontables. En hormigón, la arena rellena los huecos entre los áridos gruesos.
Gravilla (4–20 mm aprox.)
Piedra pequeña. Sus usos estrella:
- Hormigón: es el árido grueso estándar de la mezcla.
- Decoración: jardines, senderos y acabados (la gravilla vista queda limpia y drena bien).
- Camas de drenaje finas alrededor de tubos.
Grava (20–60 mm o más)
Piedra gruesa. Donde manda:
- Drenajes: zanjas drenantes, traseras de muros, fosas — deja pasar el agua sin colmatarse.
- Encachados bajo soleras, para cortar la humedad por capilaridad.
- Firmes provisionales y accesos de obra donde interesa piedra que no se hunda.
¿Y la zahorra?
La zahorra es la mezcla de todos los tamaños (piedra + finos), pensada para compactar bases: caminos, explanadas, soleras. Si tu objetivo es una superficie firme, no pidas grava: pide zahorra — en esta guía explico cuál.
Cómo pedir sin equivocarte
No hace falta saberse los calibres: di para qué lo quieres («es para una zanja drenante», «es para hormigonar», «es para la entrada de la finca») y la cantera o el transportista te dan el material correcto. La cantidad se calcula igual que siempre: superficie × grosor (+ compactación si procede) — aquí tienes la fórmula.
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